100 años recorriendo los Andes

Todos celebraron la llegada del tren. En Huancayo se homenajeó a este gigante de hierro que en su recorrido llega hasta Ticlio, que está a 4.835 msnm. Este ferrocarril, que empezó a caminar en 1908, puede transportar a 400 personas en ocho vagones de asientos reclinables.

 

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Ahí vIene el tren que trae el progreso. En su recorrido, a lo largo de la Sierra Central, el tren ha beneficiado a muchos peruanos que utilizan este medio de transporte con frecuencia. La seguridad y comodidad de esta mole de hierro son inobjetables.
 

Los pasajeros están aquí, en medio de la fiesta, en la Estación Central de Huancayo, para celebrar el cumpleaños de un viejo que está hecho de hierro. Están aquí, mirando cómo los danzantes rompen el suelo, pero 14 horas antes, los hombres y mujeres que ahora bajan por las angostas puertas del tren, subían en él confiados en vivir la experiencia de sus vidas. No era para menos: el 24 de setiembre de este año el Ferrocarril Central del Perú cumplía 100 años y solo algunos tenían la dicha de recorrer –en cualquiera de sus ocho vagones– los 535 kilómetros de rieles asentados entre apus que superan los 4,800 metros sobre el nivel del mar.

Excitados por la naturaleza del acontecimiento, esta tripulación encabezada por el embajador de Polonia, Przemyslaw Marzec; la presidenta del patronato del Ferrocarril Central, Elizabeth Ventura; el alcalde de Huancayo, Freddy Arana; el gerente de Ferrovías Central, Jaime Blanco y el congresista Luis Miro Ruiz, viajaban desde Lima a Jauja.

El tren avanzaba a una velocidad de 20 km/h. Todos los viajeros saludaban a la gente de a pie, a los pobladores de las riberas del río Rímac que se maravillan cada vez que este gigante de hierro alumbra el camino de rieles. Más tarde harían lo mismo los moradores de las riberas del Mantaro.

“Marcó un hito la llegada del ferrocarril en 1908 al Valle del Mantaro. Tanto para transportar pasajeros como para trasladar carga, este tren ya es parte del imaginario peruano”, asegura el historiador Elio Galessio, quien lleva más de tres décadas investigando sobre estos monstruos de las ferrovías. En efecto, el Ferrocarril Central Andino ha beneficiado durante 100 años a todos los poblados y provincias aledañas a sus rieles.

Ahí vIene el tren que trae el progreso. En su recorrido, a lo largo de la Sierra Central, el tren ha beneficiado a muchos peruanos que utilizan este medio de transporte con frecuencia. La seguridad y comodidad de esta mole de hierro son inobjetables.

Los pasajeros están aquí, en medio de la fiesta, en la Estación Central de Huancayo, para celebrar el cumpleaños de un viejo que está hecho de hierro. Están aquí, mirando cómo los danzantes rompen el suelo, pero 14 horas antes, los hombres y mujeres que ahora bajan por las angostas puertas del tren, subían en él confiados en vivir la experiencia de sus vidas. No era para menos: el 24 de setiembre de este año el Ferrocarril Central del Perú cumplía 100 años y solo algunos tenían la dicha de recorrer –en cualquiera de sus ocho vagones– los 535 kilómetros de rieles asentados entre apus que superan los 4,800 metros sobre el nivel del mar.

Excitados por la naturaleza del acontecimiento, esta tripulación encabezada por el embajador de Polonia, Przemyslaw Marzec; la presidenta del patronato del Ferrocarril Central, Elizabeth Ventura; el alcalde de Huancayo, Freddy Arana; el gerente de Ferrovías Central, Jaime Blanco y el congresista Luis Miro Ruiz, viajaban desde Lima a Jauja.

El tren avanzaba a una velocidad de 20 km/h. Todos los viajeros saludaban a la gente de a pie, a los pobladores de las riberas del río Rímac que se maravillan cada vez que este gigante de hierro alumbra el camino de rieles. Más tarde harían lo mismo los moradores de las riberas del Mantaro.

“Marcó un hito la llegada del ferrocarril en 1908 al Valle del Mantaro. Tanto para transportar pasajeros como para trasladar carga, este tren ya es parte del imaginario peruano”, asegura el historiador Elio Galessio, quien lleva más de tres décadas investigando sobre estos monstruos de las ferrovías. En efecto, el Ferrocarril Central Andino ha beneficiado durante 100 años a todos los poblados y provincias aledañas a sus rieles.

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